Sovata
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Sovata

La fama de Sovata creció gracias a sus aguas curativas, especialmente tras la construcción de los primeros baños públicos (Baños Géra) en la década de 1840. Los aristócratas construyeron villas de verano como Villa Sara y Villa Lola. Tras la Primera Guerra Mundial, la Casa Real rumana visitó la localidad para descansar y recibir tratamientos. En aquella época, Sovata contaba con dos hoteles de 32 y 18 habitaciones, 74 villas con 417 habitaciones, dos restaurantes, una cafetería y una sala de lectura. El complejo turístico funcionaba del 1 de junio al 30 de septiembre.